Estimado Don José Javier Esparza:
He leído con sumo placer su libro sobre el Reino de Asturias. Soy un gran admirador de las tesis de don Claudio Sánchez Albornoz y también he leído parte de la obra del maestro. La divulgación que Vd. ha llevado a cabo es digna de reconocimiento. Soy escéptico en una cuestión: creo que los rebeldes astures y cántabros, junto a unos pocos godos (de segunda fila, la mayoría) carecían de toda noción de España, e incluso no sentían mucho interés por restaurar la Monarquía de Toledo. Simplemente querían una cosa: libertad.
Como asturiano que soy estoy convencido del papel clave que desempeñaron los hechos de Covadonga y la Reconquista iniciada en el Reino Asturiano. Ese enclave entre montañas fue la salvación del Occidente, como bien recalcó don Claudio, y los francos malamente hubieran resistido el empuje islamista de no haber encontrado dificultades con los asturianos y después, solamente después, con los demás cristianos que empezaron a resitirse: tanto en el Norte como entre los propios cristianos sojuzgados a los moros más al Sur (por ejemplo en Córdoba, Toledo y demás). El Reino de Asturias fue condición necesaria para que después surgiera España, muchos siglos después, una España Cristiana y Occidental, pero desconocida en estos siglos iniciales de la reconquista. Covadonga fue, eso sí, el inicio de Asturias como entidad política, hasta hoy, de la que irían brotando León, Castilla, etc.
Creo que es equivocado decir que "Asturias es España y lo demás Tierra Conquistada", como suelen repetir por mi tierra tan a menudo. El Reino de Asturias fue más bien , y ante todo,el dique de contención de la oleada islamista, el que salvó a todos los demás pueblos ibéricos (españoles, portugueses) de verse reducidos a meras colonias afroasiáticas. Al igual que la obra de don Claudio, Vd. subraya el papel de la Reconquista y de la Repoblación como hizo él, y Vd. nos recuerda cuánta sangre norteña hay entre los hermanos de más al sur. Vivo fuera del Principado desde hace muchos años y constato a diario la abundancia de apellidos que proceden de mi Asturias amada. Soy regionalista asturiano pero no un "separatista". Leyendo sobre la Reconquista constato los grandes vínculos que nos unen unos a otros (leoneses, gallegos, castellanos, catalanes, vascos, etc...) y experimento el orgullo natural de haberme criado entre el mar y las montañas que una vez plantaron cara a los seguidores de Mahoma.
Gracias por recordar en toda España el papel fundamental de aquella Resistencia que la figura de Don Pelayo encarna. En ese empeño, su libro es excelente.
Reciba un cordial saludo.