Es un momento para la acción, y no ya para la resistencia. Durante treinta años Asturies hubo de resistir, defenderse. Siempre le ha caído en suerte este papel de receptor de palos, de cierres de empresas, de despidos autoritarios, de emigración forzada (“Terrorismo económico de Estado”). Ahora es la ocasión para actuar. Quién sabe si volveremos a gozar de una coyuntura igual en otro cuarto de siglo. Para empezar, está el desplome de la “izquierda oficial” en el Estado y muy especialmente en el País Asturiano. Esta izquierda oficial ya no representa a nadie. Ha traicionado descaradamente al pueblo asturiano, por más que en ella aún quede mucha militancia digna, honesta, consciente. Mi crítica va dirigida hacia sus dirigentes, hacia sus cúpulas. Sigo asombrándome al ver cómo recientemente algunos líderes de esa izquierda oficial, al comentar las causas de su naufragio, sigan realizando sus análisis como si fueran ellos los ombligos del mundo, como si no fueran ciudadanos al servicio de un País, Asturies, que lleva años desangrándose en población, en medio ambiente, en capacidad para decir algo válido al mundo, a Europa, al Estado. Analizan “sus” problemas como si Asturies fuera una provincia castellana más, una circunscripción de su entelequia “federal”. Pobre palabra “federal”, puesta en manos de esta gente. Cuando son interpelados por personas como el que esto escribe, se permiten responder que “lo identitario” no es en ellos una prioridad, que lo nuestro es “nazi-onanismo” (literal, término extraído de un comentario en una web estatal, a cargo de sectores de la izquierda bablero-gaitera)Y esta izquierda oficial que no se soporta a sí misma después de tantas traiciones a la clase obrera que dicen representar, después de su connivencia con la “izquierda” oficial realmente existente (FSA), actuando como carceleros, como dilapidadores del patrimonio natural asturiano, como etnocidas que dicen defender la lengua nacional de los asturianos, y la venden por enésima vez a cambio de “puestinos y perres” ¿cómo pueden abrir la boca y decir nada a nadie? Deberían desaparecer del mapa y esconderse tras sus banderas rojas: rojas de vergüenza. ¿Que están en contra del sistema? Majaderías completas. Juegan a ser anti-algo, anti-sistema, anti-capitalista, pero cuando los magnánimos de la FSA les ofrecen unas migajas van como perros rastreros a roerlas. El atentado de esta izquierda oficial social-españolista contra la lengua asturiana no puede ser más llamativo. No se trata simplemente de “incumplir los compromisos electorales”. Se trata de una verdadera traición, después de haber manipulado descaradamente las plataformas ciudadanas por la Oficialidá, después de haber reclutado a “intelectuales” asturianistas (casi todos elegíacos en su tono y estilo) que estarían a favor de una Oficialidá in the long run, sin “imposiciones”, como dicen ahora los pseudopolíticos de la Colonia de España que se asoma al Cantábrico. No pueden ya engañarnos más.