
Dos escuelas de pensamiento definen la nación: La francesa y la alemana. Mientras que la idea francesa de nación es un "cuerpo político", para los alemanes existen una serie de hechos objetivos independientes de la voluntad ciudadana tales como la lengua, las manifestaciones culturales, la religión, las tradiciones y los sistemas de organización social...
En realidad no son contradictorias; y si se pregunta qué tipo de nación es Asturias; ¿Una nación cultural o una nación política? La respuesta está clara: Ambas. Está claro que Asturias tiene una serie de especificidades objetivas como la lengua (el asturiano), una forma histórica de gobernarse y organizarse (los conceyos), una serie de instituciones rurales, un derecho consuetudinario propio, un sistema de población diferenciado, una serie de tradiciones singulares tales como la gaita, la música, una arquitectura diferenciada y un larguísimo etcétera que está de más seguir enumerando de lo obvio que es...
Sin embargo, Asturias es también una nación política. No es un estado, es evidente, y no abundan los independentistas; y sin embargo es una nación política: Desde hace siglos los asturianos hemos venido manifestando la voluntad de querer vivir juntos, de organizarnos políticamente en una comunidad autónoma que se llama "Asturias"; que antes fue región durante el franquismo, antes estado federado en la I República española; se constituyó en un estado socialista independiente bajo la "República Obrera y Campesina de Asturias" en 1934, fue Consejo Soberano de Asturias y León en 1937, reino en la edad media y, actualmente es una comunidad autónoma. La existencia de la nación cultural y política asturiana no debe necesariamente implicar la independencia, como es el caso actual...
Y sin embargo, los nacionalistas trabajamos para que Asturias sea más libre en dos direcciones: Hacia dentro y hacia afuera: Es lo que se viene en llamar "soberanismo", que es una parte del nacionalismo tendente a afirmar que la nación es soberana; básicamente, lo que afirmamos los nacionalistas-soberanistas, es que Asturias es una nación, un pueblo si se quiere, mayor de edad, cuya soberanía nacional reside en todos los asturianos: Esto implica una soberanía "hacia afuera" de decidir nosotros mismos si queremos ser república, comunidad autónoma... etc. Pero también implica una soberanía igualmente importante "hacia dentro"; es decir, acercar el poder al pueblo, hacer que las decisiones se tomen más cerca de los ciudadanos: Mejor en Oviedo que en Madrid, y mejor por referéndum que a través de unos representantes que tienen un cheque en blanco; en una palabra: mejorar la calidad democrática.
Bajo esta perspectiva, una nación asturiana soberana, podría declararse un estado, sí, podría... Pero tanto si lo hace como si no, podría decidir muchas otras cosas que hoy no podemos: Podríamos decidir nuestra jornada laboral, si la queremos de 40h o de 35h, podríamos decidir si queremos o no un salario máximo, o si creemos que está bien que el salario mínimo sean 600€, podríamos decidir si hay que bajar o subir los impuestos, si hay que quitar o no el 10% del sueldo a nuestros funcionarios, podríamos decidir si queremos seguir siendo la pila de España, con centrales energéticas de ciclo combinado que hacen de Asturias la Comunidad Autónoma con más cáncer de España, o decidir si queremos que siga habiendo una regasificadora en Gijón que si un día explota llevaría media ciudad por delante (más de 100.000 víctimas, un 10% de nuestra población)... Eso, por no hablar de que podríamos decidir cómo y en qué gastar el dinero público, o qué tipo de escuela queremos, o cómo equipar las zonas rurales, o cómo financiar nuestros ayuntamientos... Incluso el sistema de escoger a los alcaldes, las competencias que tiene un ayuntamiento, todo eso, absolutamente todo eso, son competencias (poderes) que nos harían más libres y más dueños de nosotros mismos y que permitirían que las leyes asturianas se adecuasen enteramente a la voluntad de los asturianos. Algo que hoy, por desgracia, nos está vedado...
Aunque de toda las cosas que nos están vedadas quizás la más incomprensible de todas tenga un nombre en latín: Referendum: Ni Asturias puede organizarlos para el conjunto de los asturianos, ni ningún conceyu asturiano puede. ¿Por qué se nos prohíbe decidir? ¿Por qué se nos niega el derecho a decidir? No ya a decidir si queremos ser un estado o no (eso si se quiere es hasta secundario); sino a decidir sobre las cosas más elementales y necesarias, a decidir como pueblo en referendum y no a través de representantes. Pero no, la Constitución Española nos niega ese derecho, como todos los otros que he enumerado.
Nacionalismo es, como digo, derecho a decidir: No sólo el archifamoso derecho de autodeterminación sino también decidir y ser más libres sobre nosotros mismos, de puertas a dentro: Votar en referendum nuestras leyes, minimizar o eliminar los representantes intermediarios entre el pueblo y el poder, establecer canales de participación de forma que la vida política no sea votar cada cuatro años... Creemos que en el siglo XXI, con las tecnologías actuales y en un país tan pequeño como Asturies, es perfectamente posible un modelo de democracia más directa y más pura.
En definitiva, con el nacionalismo, con la soberanía nacional; los asturianos íbamos a tener mucho más poder sobre nosotros mismos: Nadie de fuera tendría que venir a decirnos si en nuestro país se puede o no se trabajar más o menos de 35 horas por semana, nadie ajeno a nosotros nos diría cómo se escogen nuestros alcaldes, ni por cuánto tiempo, ni cuáles deberían ser sus prerrogativas... Nadie más que los asturianos decidiría cómo deben financiarse nuestros ayuntamientos, cómo organizar la escuela pública, el medio rural o nuestra economía... Seríamos más libres y más democráticos; puesto que podríamos organizarnos de acuerdo a nuestra única y exclusiva voluntad.
Y sí, aunque nuestra voluntad fuese la de seguir unidos a España como una autonomía más, sería porque así lo queremos, decidiendo nosotros y únicamente nosotros, los asturianos, no sólo si queremos pertenecer a España (o a la UE) sino cómo y de qué manera. Es decir, no nos relacionaríamos con el mundo desde la óptica de lo que "podemos" tener (porque nos dejan), sino desde la óptica de lo que "queremos" tener (porque tenemos derecho a ello).
Es por eso que los nacionalistas somos los más radicalmente demócratas de todas las ideologías actuales: Queremos ser dueños de nuestro destino y organizarnos según nuestra voluntad. La nación es algo móvil, es un conjunto de personas vivo y que no sólo existe a través de las manifestaciones culturales y la lengua, sino también a través de la democracia y de la vida colectiva. Es por eso que el nacionalismo es la democracia participativa al grado máximo: Queremos acercar el poder al pueblo, que Asturias sea soberana sí, pero que cada uno de sus conceyos pueda decidir más, que los vecinos puedan hablar en los plenos, que se hagan consejos de vecindad como ya hay de la juventud, que los asturianos y las asturianas creen un tejido asociativo para proteger sus intereses y para intentar defender sus problemas que se puedan aprobar leyes en referendum... En definitiva; Queremos despertar a Asturias, y despertarla no es sólo votar una vez cada cuatro años, sino que los asturianos y las asturianas comiencen a actuar como si estuviesen vivos, como si fuesen los DUEÑOS de su destino. Queremos dejar de esperar que nos digan desde Oviedo, desde Madrid o desde Bruselas cómo hacer las cosas, queremos dejar de esperar las decisiones de allí y comenzar a hacer nosotros mismos la democracia de abajo arriba, desde los conceyos acercando el poder lo más posible al pueblo...
A veces, los representantes son necesarios... ¿Pero por qué ha de haber representantes allá dónde o allá cuándo el pueblo puede gobernarse a sí mismo? Creemos en la democracia directa y creemos en que todo instrumento para favorecer la participación y la decisión es bueno. Como se ve, los nacionalistas somos mucho más que "los del bable"; tenemos un proyecto de regeneración democrática para este país, un proyecto social tendente a que la riqueza nacional asturiana sea distribuida entre todos los asturianos asegurándoles un mínimo a cada uno sin por ello renunciar a la solidaridad con otras naciones; pero sabiendo perfectamente que los pueblos deben luchar por su propia salvación económica y cultural. En definitiva, votar al nacionalismo, ser nacionalista, es querer ser más dueño de uno mismo, ser más libre y participar más en democracia.
Como digo, el nacionalismo es una opción ideológica más; tan legítimo es esto, como querer votar una vez cada cuatro años y dejar que sean otros los que decidan por nosotros y nos digan qué podemos y qué no podemos hacer. Cada cual que escoja; yo lo tengo clarísimo.
En realidad no son contradictorias; y si se pregunta qué tipo de nación es Asturias; ¿Una nación cultural o una nación política? La respuesta está clara: Ambas. Está claro que Asturias tiene una serie de especificidades objetivas como la lengua (el asturiano), una forma histórica de gobernarse y organizarse (los conceyos), una serie de instituciones rurales, un derecho consuetudinario propio, un sistema de población diferenciado, una serie de tradiciones singulares tales como la gaita, la música, una arquitectura diferenciada y un larguísimo etcétera que está de más seguir enumerando de lo obvio que es...
Sin embargo, Asturias es también una nación política. No es un estado, es evidente, y no abundan los independentistas; y sin embargo es una nación política: Desde hace siglos los asturianos hemos venido manifestando la voluntad de querer vivir juntos, de organizarnos políticamente en una comunidad autónoma que se llama "Asturias"; que antes fue región durante el franquismo, antes estado federado en la I República española; se constituyó en un estado socialista independiente bajo la "República Obrera y Campesina de Asturias" en 1934, fue Consejo Soberano de Asturias y León en 1937, reino en la edad media y, actualmente es una comunidad autónoma. La existencia de la nación cultural y política asturiana no debe necesariamente implicar la independencia, como es el caso actual...
Y sin embargo, los nacionalistas trabajamos para que Asturias sea más libre en dos direcciones: Hacia dentro y hacia afuera: Es lo que se viene en llamar "soberanismo", que es una parte del nacionalismo tendente a afirmar que la nación es soberana; básicamente, lo que afirmamos los nacionalistas-soberanistas, es que Asturias es una nación, un pueblo si se quiere, mayor de edad, cuya soberanía nacional reside en todos los asturianos: Esto implica una soberanía "hacia afuera" de decidir nosotros mismos si queremos ser república, comunidad autónoma... etc. Pero también implica una soberanía igualmente importante "hacia dentro"; es decir, acercar el poder al pueblo, hacer que las decisiones se tomen más cerca de los ciudadanos: Mejor en Oviedo que en Madrid, y mejor por referéndum que a través de unos representantes que tienen un cheque en blanco; en una palabra: mejorar la calidad democrática.
Bajo esta perspectiva, una nación asturiana soberana, podría declararse un estado, sí, podría... Pero tanto si lo hace como si no, podría decidir muchas otras cosas que hoy no podemos: Podríamos decidir nuestra jornada laboral, si la queremos de 40h o de 35h, podríamos decidir si queremos o no un salario máximo, o si creemos que está bien que el salario mínimo sean 600€, podríamos decidir si hay que bajar o subir los impuestos, si hay que quitar o no el 10% del sueldo a nuestros funcionarios, podríamos decidir si queremos seguir siendo la pila de España, con centrales energéticas de ciclo combinado que hacen de Asturias la Comunidad Autónoma con más cáncer de España, o decidir si queremos que siga habiendo una regasificadora en Gijón que si un día explota llevaría media ciudad por delante (más de 100.000 víctimas, un 10% de nuestra población)... Eso, por no hablar de que podríamos decidir cómo y en qué gastar el dinero público, o qué tipo de escuela queremos, o cómo equipar las zonas rurales, o cómo financiar nuestros ayuntamientos... Incluso el sistema de escoger a los alcaldes, las competencias que tiene un ayuntamiento, todo eso, absolutamente todo eso, son competencias (poderes) que nos harían más libres y más dueños de nosotros mismos y que permitirían que las leyes asturianas se adecuasen enteramente a la voluntad de los asturianos. Algo que hoy, por desgracia, nos está vedado...
Aunque de toda las cosas que nos están vedadas quizás la más incomprensible de todas tenga un nombre en latín: Referendum: Ni Asturias puede organizarlos para el conjunto de los asturianos, ni ningún conceyu asturiano puede. ¿Por qué se nos prohíbe decidir? ¿Por qué se nos niega el derecho a decidir? No ya a decidir si queremos ser un estado o no (eso si se quiere es hasta secundario); sino a decidir sobre las cosas más elementales y necesarias, a decidir como pueblo en referendum y no a través de representantes. Pero no, la Constitución Española nos niega ese derecho, como todos los otros que he enumerado.
Nacionalismo es, como digo, derecho a decidir: No sólo el archifamoso derecho de autodeterminación sino también decidir y ser más libres sobre nosotros mismos, de puertas a dentro: Votar en referendum nuestras leyes, minimizar o eliminar los representantes intermediarios entre el pueblo y el poder, establecer canales de participación de forma que la vida política no sea votar cada cuatro años... Creemos que en el siglo XXI, con las tecnologías actuales y en un país tan pequeño como Asturies, es perfectamente posible un modelo de democracia más directa y más pura.
En definitiva, con el nacionalismo, con la soberanía nacional; los asturianos íbamos a tener mucho más poder sobre nosotros mismos: Nadie de fuera tendría que venir a decirnos si en nuestro país se puede o no se trabajar más o menos de 35 horas por semana, nadie ajeno a nosotros nos diría cómo se escogen nuestros alcaldes, ni por cuánto tiempo, ni cuáles deberían ser sus prerrogativas... Nadie más que los asturianos decidiría cómo deben financiarse nuestros ayuntamientos, cómo organizar la escuela pública, el medio rural o nuestra economía... Seríamos más libres y más democráticos; puesto que podríamos organizarnos de acuerdo a nuestra única y exclusiva voluntad.
Y sí, aunque nuestra voluntad fuese la de seguir unidos a España como una autonomía más, sería porque así lo queremos, decidiendo nosotros y únicamente nosotros, los asturianos, no sólo si queremos pertenecer a España (o a la UE) sino cómo y de qué manera. Es decir, no nos relacionaríamos con el mundo desde la óptica de lo que "podemos" tener (porque nos dejan), sino desde la óptica de lo que "queremos" tener (porque tenemos derecho a ello).
Es por eso que los nacionalistas somos los más radicalmente demócratas de todas las ideologías actuales: Queremos ser dueños de nuestro destino y organizarnos según nuestra voluntad. La nación es algo móvil, es un conjunto de personas vivo y que no sólo existe a través de las manifestaciones culturales y la lengua, sino también a través de la democracia y de la vida colectiva. Es por eso que el nacionalismo es la democracia participativa al grado máximo: Queremos acercar el poder al pueblo, que Asturias sea soberana sí, pero que cada uno de sus conceyos pueda decidir más, que los vecinos puedan hablar en los plenos, que se hagan consejos de vecindad como ya hay de la juventud, que los asturianos y las asturianas creen un tejido asociativo para proteger sus intereses y para intentar defender sus problemas que se puedan aprobar leyes en referendum... En definitiva; Queremos despertar a Asturias, y despertarla no es sólo votar una vez cada cuatro años, sino que los asturianos y las asturianas comiencen a actuar como si estuviesen vivos, como si fuesen los DUEÑOS de su destino. Queremos dejar de esperar que nos digan desde Oviedo, desde Madrid o desde Bruselas cómo hacer las cosas, queremos dejar de esperar las decisiones de allí y comenzar a hacer nosotros mismos la democracia de abajo arriba, desde los conceyos acercando el poder lo más posible al pueblo...
A veces, los representantes son necesarios... ¿Pero por qué ha de haber representantes allá dónde o allá cuándo el pueblo puede gobernarse a sí mismo? Creemos en la democracia directa y creemos en que todo instrumento para favorecer la participación y la decisión es bueno. Como se ve, los nacionalistas somos mucho más que "los del bable"; tenemos un proyecto de regeneración democrática para este país, un proyecto social tendente a que la riqueza nacional asturiana sea distribuida entre todos los asturianos asegurándoles un mínimo a cada uno sin por ello renunciar a la solidaridad con otras naciones; pero sabiendo perfectamente que los pueblos deben luchar por su propia salvación económica y cultural. En definitiva, votar al nacionalismo, ser nacionalista, es querer ser más dueño de uno mismo, ser más libre y participar más en democracia.
Como digo, el nacionalismo es una opción ideológica más; tan legítimo es esto, como querer votar una vez cada cuatro años y dejar que sean otros los que decidan por nosotros y nos digan qué podemos y qué no podemos hacer. Cada cual que escoja; yo lo tengo clarísimo.