Este es un blog destinado a recopilar notas y artículos referidos al Nacionalismo Asturiano, su pasado, su presente y su futuro. Asturies como País. Asturies como nacionalidad histórica.
Me gustaría que los fracasos de cuarenta años de asturianismo fueran la señal de alarma para un nuevo comienzo, sobre bases absolutamente distintas. En primer lugar debemos “predicar en tierra de infieles”, seducir y convencer, no dirigirnos únicamente a la secta “de los del bable”. Una gran mayoría de ciudadanos percibe ese mundo como “secta” y, en efecto, no le faltan razones. La persistente vinculación entre el idioma asturiano y una serie de consignas de tipo anti-sistema, anti-España, de gestos y códigos de índole anti-social ,ha hecho mucho daño en lo que hace a la dignificación de la llingua asturiana. Esta necesita escritores buenos, pensadores mejores, hablantes dignos, ciudadanos normales. La llingua asturiana lleva siendo, por culpa de unos pocos, y durante cuarenta años, un instrumento que busca la confrontación, y sus enemigos han tomado buena nota de ello. Quienes se oponen a la pluralidad, a la diversidad nacional y regional dentro del Estado Español tienen argumentos suficientes para ver en el idioma asturiano un peligro, un arma de combate o, cuando menos, una “mamandurria”, un estorbo, una inversión inútil. Los anti-sistema y anti-España son los peores enemigos de esta hermosa lengua de nuestros mayores, pues han ido sustituyendo un estigma por otro. De ser la lengua de “aldeanos bobos”, al estilo del teatro costumbrista y de la sociedad diglósica, casi ha pasado a ser el registro de un anarquismo y de un gueto minoritario que busca identificarse con la lengua como podría identificarse con las cabezas rapadas, los anillos en la nariz o el soberanismo de estilo vasquista o catalanista. Es tiempo de introducir el sentido común y proclamar que esta lengua no es de nadie, y que no debe estar sujeta a banderías, menos a las banderías políticas. Es tiempo de trabajar codo a codo espantando a los mosquitos, cuyo aguijón ridículo beneficia sólo a sucursales madrileñas o fuerzas separatistas no asturianas, enemigos todos de nuestra identidad y de nuestra supervivencia cultural.